El yoga de las buenas personas

El yoga de las buenas personas

Descubriendo la práctica del yoga tibetano y cómo transforma la conciencia

 

Los beneficios del yoga son ya popularmente conocidos. En una multitud de espacios se pueden encontrar clases de yoga para los que ya han descubierto las maravillas de esta práctica o para los que, arrastrados por esa corriente, se deciden a probar el yoga.

 

Pero hay una modalidad que va más allá aún, el yoga tibetano, porque aúna los beneficios físicos del yoga en el cuerpo, empezando por la elasticidad y la respiración, con un trabajo de meditación que ejercita la mente. Terapias transpersonal que ayudan a lograr niveles superiores de salud psicológica, a que la persona deje de responsabilizar a su entorno de todo lo que le sucede, tomando la adversidad como una oportunidad de cambio.

 

Clases de Yoga Tibetano y meditación son la llave que está llevando a muchas personas a encontrar el tan ansiado equilibrio emocional, a aprender a vivir mejor. Estas clases reducen el estrés que arrastramos en nuestra cotidianeidad; desde el tránsito con el que luchamos cada día para llegar al trabajo, la carga laboral o las familiares, hasta los pequeños detalles de una sociedad con un ritmo acelerado. En las clases además se reduce la ansiedad y la tensión, tanto la emocional como la física, por lo que es un ejercicio de lo más completo.

 

La práctica del yoga tibetano está abierta a todo el mundo. No es necesario tener una experiencia previa, y los resultados se notan desde las primeras clases. Si además se encuentran monitores realmente expertos en la materia, podemos volver a casa con unas reflexiones gratis difíciles de superar.

 

Tal es el caso del Blog de Piedad Cámara donde encontramos reflexiones sobre el poder de dar, subir la autoestima o superar los miedos. El yoga tiene un camino de conocimiento y una meta que va más allá del beneficio físico. Puede transformar nuestra conciencia y hacernos ver la vida con otros ojos más felices.

 

¿Pero en qué consiste el yoga tibetano?

 

Este yoga llegó desde la India a los monasterios budistas del Tíbet hace 1.500 años. En el Tíbet se han desarrollado técnicas que van un paso más allá en la búsqueda de los límites de cuerpo y mente. Esta variante engloba ejercicio físico acompañado de un trabajo de respiración, que aquí se utiliza como una herramienta de sanación y transformación; y técnicas de concentración que llevan a un cambio en la consciencia.

 

Son un conjunto de técnicas que asumen la espiritualidad del Tíbet y están basadas en la relación entre cuerpo, mente y energías. Y lo más importante: busca abrir el corazón a los demás, encontrando el verdadero significado de dar y tomar.

 

Más que yoga

 

La diferencia con otras variedades es que en el yoga tibetano los beneficios no son sólo para las personas que lo practican, sino que se benefician también las personas que le rodean. Ejercitando el “ama al prójimo como a ti mismo” se llega a un equilibrio en el que mejora la calidad de vida. La liberación plena se alcanza si se trabaja para los demás, lo que permite que los efectos recaigan también sobre la propia persona.

 

Además, mejora la memoria y la concentración, el estado físico, la flexibilidad, el equilibrio y la capacidad cardiopulmonar. Es una forma de equilibrar la parte física y mental, repercutiendo a la vez en el entorno de la persona.

 

Y a todo esto hay que sumar que, como consecuencia de ese cambio de hábitos, se percibe una mejora en el equilibrio del sueño. En definitiva, argumentos de sobra para animarse a probar una clase de yoga tibetano acompañado de una terapia transpersonal.

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